
. . . Jacob comenzó a acercar su rostro más y más al mío, sin desviar su mirada de la mía, hasta el punto de obligarme a echar para atrás mi torso, para poder seguir viéndolo.
Puse mi mano en su boca antes de que se uniera con la mía. Traté de sonar enfadada, pero mi voz hizo todo lo contrario. Hable en un susurro, casi riendo.
-Que haces?
-No lo sé- El también hablo en susurros, tal vez para no alterar la quietud del lugar.
-Pues, lo que sea- Retiré la mano de su boca -no te detengas.
-Como quieras.
Entonces cerramos los ojos. Primero sentí su temperatura, luego su rostro, rozando el mío, después su aliento abrasador, inundando mi mente, y bloqueándola.
Nuestros labios se rozaron, y. . .
AAAAAA!!
Sentí que caía al suelo.
Abrí los ojos justo cuando algo golpeaba mi cabeza. A mi lado cayeron mi reproductor y su cable.
Entonces caí en cuenta:
Estaba TAAAN ocupada en mantener lenta mi respiración que no me di cuenta que mi mano se deslizaba hacia el reproductor al mismo tiempo que mi rostro al de Jake, y claro, cuando esta cayó encima del aparato, resbaló y se llevo todo a su paso. Lápices, marcadores, mi diario, mi celular… todo caía a mis lados, en mi espalda y en mi cabeza.
Levante mi cara cuando paró la avalancha, y vi lo que literalmente se me venía encima. “Demonios, aquí viene lo peor” pensé al ver el borde del parlante que se deslizaba peligrosamente hacia mi cara. Tenían la misma longitud de mi brazo y eran impresionantemente pesados para ser tan delgados. Cerré los ojos y espere.
Percibí una sombra a través de mis parpados, y luego un jadeo.
-Nessie, SAL DE AHÍ!
Abrí los ojos y salí gateando. Me quede mirando a Jacob, que se había inclinado sobre el lugar donde había estado hace unos segundos, con las manos sosteniendo los parlantes al borde y ya resbalando, aunque no parecía hacer esfuerzo alguno.
Al quitarme yo, dio el paso que lo separaba del escritorio y empujó el aparato hasta la pared, con un gran estruendo. Mi amigo suspiró profundamente, se acercó y me ayudó a levantarme.
-Ness, estas bien?! Oh, como lo siento! Yo. . . me quede paralizado, no lo vi venir y. . .
-Está bien, Jake. No fue tu culpa en absoluto.- Le sonreí -como tú lo dijiste: no lo vimos venir. No somos adivinos.
Nos quedamos mirando un momento, hasta que no pude aguantar más, y rompimos a reír hasta que nos dolió el estomago. Era irónico. La adivina de nuestra familia estaba con mi tío Jazz, en algún lugar del bosque cazando ciervos o algo parecido.
-Sí, la pequeña Alice… - Dijo Jacob, todavía riendo - pero no se supone que no te puede. . .? Oh, oh. . .
Su sonrisa se desvaneció, para pasar a una expresión seria, y algo preocupada.
-. . . ver? No. Igual pasa con lo tuyo. Sabes? Ahora veo que somos muy parecidos. Debe de ser por eso nos llevamos tan bien. . . - Me quedé meditando acerca de mi conclusión hasta que percibí que Jacob miraba mi frente. -Jacob?- traté de llamar su atención agitando mi mano frente a su rostro -Holaaa, tierra llamando a loboo!!!
Siguió sin escucharme.
-Jacob, DESPIERTA!- Le grite impaciente.
Parpadeo unos segundos y sacudió la cabeza.
-Qué? Agh, perdón Ness. Me distraje con. . .
-Es que tengo números en la frente o qué?
-Bueno, números no, pero si esto.
Posó su mano por la parte superior derecha de mi cabeza. De inmediato sentí un dolor agudo.
-Ah!- Retrocedí ante el roce y pase mi mano por una protuberancia que no recordaba haber tenido allí nunca. Sentí de nuevo ese dolor agudo, y sabía que iba a ser constante si no hacia algo rápido.
-Vamos, debemos ponerte hielo antes de que se ponga peor.
Seguí a Jake por las escaleras, recordando el golpazo del reproductor contra mi cabeza y preguntándome por qué demonios, si se suponía que tenia la piel tan fuerte como la de un vampiro, me las había arreglado para crearme un chichón del tamaño de una ciruela.
Pero entonces me vino a la mente algo más importante:
¿Que le iba a decir a mis padres?