POV Jacob
Había estado hurgando cada rincón de la cocina buscando el origen de ese delicioso olor a jamón y queso, junto con una variedad de salsas. Seguro que Emmett lo había hecho a propósito, para provocarme. En verdad era yo el aprovechado, ya que, mientras buscaba el maldito sándwich que hacia rugir mi estomago tan violentamente, todo lo que encontraba en las gavetas comestible, desaparecía.
“Mierda. Bella me va a matar” pensé, y no me refería a la comida.
En que estaba pensando? Claro. Ese era el problema. No pensaba. Actué como un idiota y Nessie salió herida. Por mi culpa.
Fruncí el ceño a la estufa mientras pensaba en que le diría a la señora Cullen. En fin, no sé por qué me preocupaba tanto por ella, sabiendo que debería preocuparme mucho más por Cullen.
Después del episodio en la habitación de Nesmee habíamos bajado a buscar una compresa de hielo, y 5 minutos después estaba en el sofá, quizá echándose una siesta y con la bolsa en la cabeza. No quería despertarla, pero si no encontraba ese emparedado rápido, cambiaria de fase en ese mismo instante.
-Eh. . . Nesmee?
-Mmh?
Si, estaba dormida. Agh, ya que!
-Sabes dónde está el sándwich de tu tío Emmett?
Ja. Eso sonaba muy gracioso.
-De mi tío Emmett?- su voz tenía una pizca de ironía. –mmm. . . ya probaste a mirar el refrigerador?
Duh. Muy bien, Jake. Con razón el olor se camuflaba con otros.
Me acerque al refrigerador, abrí la puerta y me quede boquiabierto.
No era uno, sino una pirámide de sándwiches en un plato gigante. Eso no podía ser obra de Emmett.
-Lo encontraste?- Nessie se acercó a la nevera y me pregunto de nuevo. En ese momento solo tenía ojos para esa preciada comida. –Jake, lo encon. . . wow.
Al frente de los emparedados había una nota con mi nombre. Antes de leerla, lleve el plato al comedor. Luego desdoblé el pedazo de papel y vi la delicada caligrafía de Alice:
Perrito:
Todavía no tengo la capacidad de verte con más claridad, así pero intuí que vendrías. Aun así, no te aproveches.
Disfrútalos.
Alice.
Genial. Para mí solo.
Me tragué 3 emparedados al mismo tiempo y le ofrecí a Nesmee.
-Quiereshh?- todavía tenía la boca llena. Ella puso cara de asco y exclamó:
-Ugh, no, gracias. Ese olor es asqueroso.
Levante los hombros y seguí engullendo comida, hasta que me hizo falta el liquido. Nessie se adelanto y me pasó la botella completa de jugo de naranja. Ella sabía que sería inútil darme un vaso.
Paré más o menos a la mitad del montículo, que no parecía disminuir. Terminé el jugo y camufle un eructo tirando la botella al piso, mientras Ness me miraba con una expresión entre asco y risa.
-Deja algo para después.
-Ja! Ni soñándolo. No quiero arriesgarme a que Rosalie le ponga algo raro.
Sonreí y ella puso los ojos en blanco. Termine de limpiar la mesa justo cuando oí que algo se acercaba. Me puse alerta, poniendo a Nessie a mis espaldas, esperando a quienquiera que fuera. 4 pasos. 2 personas
Un par se segundo después tenia a Edward frente a mí, mientras Bella lo halaba hacia atrás por el brazo.
-TU. Como te atreves A TOCAR A MI HIJA!?
Ella se puso tensa y se aferro a mi brazo.
-Papá, cálmate, por favor.
-Bella.- dijo Cullen firmemente.
Ella lo soltó y alejó a Nesmee.
-Cálmate, Edward. Ella está bien.
-No, no está bien. NO ESTA NADA BIEN! Se supone que estas aquí para protegerla, NO PARA CAUSARLE MÁS PROBLEMAS!!
-Lo siento, vale? Lo sé, fue mi culpa, no debí. . .
-Que lo sientes!? ELLA LO SINTIÓ MÁS!
Cullen me mostró la inflamación en la cabeza de Nesmee. Sentía como si ese dolor en su rostro se multiplicara por 1000 en mí.
. . . De repente lo entendí.
Esa mirada. . . sus manos apresándola posesivamente, como si fuera suya, como si quisiera impedir que nadie la apartara de su lado.
Cualquier persona hubiera pensado de este un comportamiento normal.
Yo no.
Qué bueno que Bella estaba distraída y no usaba el escudo.
Creíste que no me daría cuenta, verdad? No ocultas muy bien tus dotes sobreprotectores, eh, Cullen?
Me miro confuso mientras una media sonrisa se extendía por mi rostro.
Sabes que pasará algún día, y es mejor que te vayas acostumbrando a la idea.
Se acerco de nuevo y hablo en un siseo, tan bajo que ni Bella ni Nessie, enfrascadas en una discusión, oirían.
-Hicimos un trato. Tendrá una vida normal hasta los 7 años.
Resoplé. “normal” no es una palabra que encaje en el estilo de vida de esa niña.
Si, y después que, eh? Le dirás todo? O la dejaras en paz? Por favor, dejémonos de mentiras.
Lo mire desafiante. Pensar en lo que vendría después me había dado fuerzas.
-Te di mi palabra.
Ah, sí claro. Y qué harías, eh? Qué harías si me vieras con ella?
Esa mirada furiosa que me lanzo me hizo sentir un corrientazo de calor desde la espalda hasta la punta de los dedos de las manos. Vamos, hermano, contrólate! No lo hice.
Qué harías, si nos vieras. . . Abrazándonos. . . Besándonos. . .?
Sentí que volaba por los aires, hasta que sentí la pared en mi espalda. Lo oí todo: el grito de Ness, el jadeo de Bella, mas pasos acercándose. Estaba temblando mucho, y trate de calmarme, entonces un par de cuadros cayeron sobre mí.
Eso lo detonó todo.
Gruñidos salían de mi pecho, todo mi cuerpo se sacudía y empecé a verlo todo de un color rojo sangre. Me agazapé hacia Cullen, y me encontré en 4 patas frente a él.
Le habría rugido si Nessie no se hubiera interpuesto en ese mismo instante.
-Renesmee!- gritó Bella.
-YA BASTA!- vociferó ella. Nos miraba furibunda, pero tenía los ojos llenos de lagrimas. Ese detalle apagó toda llama de ira en mi, aunque seguía mirando a Edward con odio.
-PERO QUE PASA CON USTEDES!? Como pueden hacerme esto!? Como pueden intentar matarse entre ustedes frente a mi?
Su voz se quebró al final de las 3 preguntas. Era como si el fuego que me permitía cambiar me estuviera quemando.
Nesmee se quedó mirando al suelo, y susurró:
-A veces desearía no haber nacido. . . Para que por una vez en sus vidas trataran de actuar como personas, Y DEJARAN DE PORTARSE COMO LO QUE SON! UNOS MOSNTRUOS!
Nos gritó y se alejó corriendo. Traté de seguirla, pero Alice, quien llegaba con Emmett, me detuvo.
-Ness! Como estas princ. . .- ella paso debajo de uno de sus brazos y salió por la puerta.
Lance un gemido de súplica a Alice, pero simplemente se limitó a mirarme.
-Déjenla. Necesita estar sola.
Y la vi alejarse, con sus sollozos todavía retumbándome en los oídos.


